El chico del piano
Supe que te irías desde el momento en que te vi, que serías pasajero, que eras una experiencia única. Buscábamos cosas distintas pero durante un momento estuvimos conectados. Quizá fue cuando me abrazaste antes de besarme, o cuando me besaste la nariz al despertarnos, o quizá fue cuando te vi haciéndote una tortilla o preparando café y no pude evitar sonreír de pie en la cocina. . Sabía que no iba a volver a verte. Sabía que ese desayuno contigo era el primero y el último. Sabía que iba a doler, y aún así me quedé. Me asomé por una pequeña ventana a tu mundo cuando tocaste el piano, y la cerraste en el mismo momento en que cerraste la puerta tras mi marcha. Fue una noche. Fueron dos cervezas. Fue un café. A veces, solo se necesita eso para que un día brille. De todas formas cuando piense en ti, aunque pronto no lo haré porque la vida pasa y la gente se olvida, te recordaré con la frase que te escribí un día en una carta: Eres todas las conjugaciones del verbo amar. Porque t...