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Mostrando entradas de abril, 2021

Todo lo que quiero

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 Esta última semana he estado pensando mucho sobre mí, sobre la vida y sobre lo que siempre he pensado que quería conseguir. Hace unos años escribía porque quería dejar algo tras de mi cuando muriera, existir en las mentes de los que me leyeran, existir en sus estanterías junto a tantos otros autores, permanentemente inmortalizada entre las páginas. Quería ser recordada. Quería dejar huella. Sin embargo, la persona que quería todo eso ha cambiado. Ya no somos iguales. Supongo que sigue existiendo, pero no de la misma forma. Conforme voy cumpliendo años me voy dando cuenta de que lo único que de verdad importa es el recuerdo que dejas en la gente que te quiere y a la que quieres. Aunque a veces esas dos cosas no coincidan. No me importa no dejar huella en el mundo, no ser recordada, no ser inmortal. Quiero ser, solo ser. Quiero ser buena persona, quiero ser amable, simpática, un poco excéntrica y cariñosa. Quiero que me recuerden las personas a las que he querido, a las que quiero, ...

25 de Abril 2021

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 Párate y piensa. No te imaginas el poder que guardas dentro. Estabas rota, en un sitio oscuro y lleno de monstruos, y aún así te levantaste, fuiste a trabajar, sonreíste, seguiste, sobreviviste. Imagina lo que podrías hacer. Tienes el mundo en la palma de la mano. Eres fuerte. Fuiste fuerte. Y seguirás siendo fuerte. Nada es para siempre, Ari, eso ya lo sabes. La vida no es justa, eso también lo sabes, la vida tan solo es, y tenemos que darnos cuenta de eso. Estas hoy, y eso es lo que tienes, el mañana no nos lo garantiza nadie, así que vive. Te romperás, claro que te romperás. Date un tiempo, un día, como mucho dos. Sácalo todo, quéjate del mundo, del trabajo, de tu suerte, de tu falta de ella, de que no te han dejado sentarte en el autobús o de que el chico que te quería ya no lo hace. Llora, grita, corre o rompe algo. Pero luego para, límpiate las lágrimas, respira y sigue. Levántate y adáptate a la nueva situación. Leí una vez que llorar no arregla nada, sonreír tampoco, pero ...

Queridísima Sylvia:

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Todo ha vuelto a romperse. Una y otra vez, la misma historia, el mismo final. ¿Cuándo deja uno de intentar ser suficiente? Supongo que es una batalla perdida, es algo que llevo dentro. Me levanto en mitad de la noche con dolor en el pecho y sin poder respirar. Por el día solo quiero dormir pero tengo que trabajar. Al menos antes podía desaparecer, ahora ni eso. Se me encharcan los ojos en el tranvía, en el autobús, caminando, trabajando, conduciendo. Ay Sylvia, ¿Por que nunca me sale bien? Siempre falla algo, siempre fallo yo. Quiero desaparecer, salir corriendo y no volver nunca. Dejar la ciudad, el país, el continente. Todo. Veo a parejas de la mano, riéndose, paseando, queriéndose y yo solo puedo mirar al suelo esperando no derramarme.  Quiero marcharme porque aquí solo conozco dolor. Cada sitio en la ciudad en el que he sido feliz se me clava cuando paso por delante. He tenido un año, un año de paz, pero ha vuelto la guerra. La guerra final. Mi tercera guerra mundial. Ni siquie...