Todo lo que quiero
Esta última semana he estado pensando mucho sobre mí, sobre la vida y sobre lo que siempre he pensado que quería conseguir. Hace unos años escribía porque quería dejar algo tras de mi cuando muriera, existir en las mentes de los que me leyeran, existir en sus estanterías junto a tantos otros autores, permanentemente inmortalizada entre las páginas. Quería ser recordada. Quería dejar huella. Sin embargo, la persona que quería todo eso ha cambiado. Ya no somos iguales. Supongo que sigue existiendo, pero no de la misma forma. Conforme voy cumpliendo años me voy dando cuenta de que lo único que de verdad importa es el recuerdo que dejas en la gente que te quiere y a la que quieres. Aunque a veces esas dos cosas no coincidan. No me importa no dejar huella en el mundo, no ser recordada, no ser inmortal. Quiero ser, solo ser. Quiero ser buena persona, quiero ser amable, simpática, un poco excéntrica y cariñosa.
Quiero que me recuerden las personas a las que he querido, a las que quiero, a las que siempre querré. Mis sueños se han vuelto más terrenales, más simples. Y eso no es necesariamente malo. Me gusta escribir, me permite seguir viviendo, pero si no consigo publicar nunca, seguiré siendo escritora. Y eso es lo único que importa. Quiero una casita pequeña en el bosque, rodeada de vegetación y flores. Quiero despertarme y ver verde por la ventana. Quiero tomarme una taza de café encima de una manta sobre la hierba. Quiero leer, escribir, cantar, bailar y sentir. Me dan igual los edificios, las calzadas, las aceras, el tráfico, los ruidos y el sonido de las ambulancias cuando pasan por debajo de mi ventana. Ya no quiero eso. Quiero una vida sencilla y feliz. Quiero observar la luna por la noche en todas sus fases. Quiero preparar bizcochos cuando vengan a verme mis amigas, quiero preparar pollo al curry cuando vengan a comer mis tías, quiero prepararle a mi padre la mejor tarta de cumpleaños como lo hace mi abuela. Quiero ver libros por todas partes, apilados en el suelo, encima de la mesa, en el sofá...en todos lados. Quiero un gatito que se suba por todas partes y me destroce las cortinas, ya conseguiré otras, es solo dinero. Quiero que se acurruque a mi lado mientras escribo, o mientras leo, o mientras veo la tele. Quiero llegar a casa y que me este esperando para darme mimos. Quiero tenerlo conmigo siempre, cuidarle, quererle y darle un hogar a la vez que él me lo da a mi. Eso es todo lo que quiero. Quiero ser conmigo, siempre conmigo.
Hace días que llevo leyendo todas tus entradas, una y otra vez. Últimamente estoy frío, vacío, distante. Has conseguido sacar un poco de luz, una sonrisa y muchas lágrimas a este desconocido. Nunca sabes lo que depara el futuro, aunque puedes presumir de ser escritora, y de haber llegado a lo más profundo, al menos, de mi persona.
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